¿De verdad se están tomando las mejores medidas para salir de la crisis? ¿Hay que asumir que el paro, la precariedad laboral, las bajadas de sueldo, el retraso de la edad de jubilación y el aumento de los años cotizados como una necesidad inevitable? ¿Somos los trabajadores los responsables de la crisis para que sus peores efectos solo recaigan sobre nosotros? ¿Hay que aceptar las decisiones de los políticos, presionados por los mercados, como designios incuestionables basados en verdades inamovibles? ¿los políticos que nos gobiernan y los organismos internacionales que "nos indican el camino de la salvación" no son juez y parte en esta crisis?
Los profesores somos trabajadores. Y los que estamos dentro de lo que algunos denominan la "casta funcionarial", y tal parece que hemos cometido el delito de conseguir (a base de esfuerzo y mérito) una estabilidad laboral, también sentimos las consecuencias de la crisis. Es cierto que estamos en mejor condición que otros trabajadores o que los que no tienen trabajo o lo han perdido. Pero por ello no debiéramos sentir complejo o remordimiento cuando protestamos y nos rebelamos contra unas medidas injustas para todos los trabajadores. Eso no nos convierte en egoístas, insolidarios y antipatriotas. Quizás, por contra, nuestra formación nos permite ser mucho más críticos con el mundo que nos rodea y no aceptar sin más las versiones, explicaciones y "soluciones" que nos están imponiendo.
Luchar por nuestros derechos es luchar por los derechos a los que debiera aspirar todo trabajador: condiciones laborales y sueldo digno, valoración social y prestaciones sociales acordes al esfuerzo fiscal y de cotización que realizamos durante toda nuestra vida laboral. Para esa lucha hace tiempo que surgieron las organizaciones sindicales pero ¿están representando actualmente los intereses de los trabajadores? ¿nadie se siente "traicionado"? No deberíamos conformarnos sin más. Quizás va siendo hora de despertar de este letargo, apatía e impotencia que parece que nos invade a todos. Hay que actuar y que hacer llegar nuestra voz. Nuestro silencio es el silencio de los corderos. Pasemos a la acción.
Sugerencia : UNA QUEDADA POR INTERNET
ResponderEliminarComo los sindicatos ya no representan al trabajador y los partidos de izquierda tampoco, podiamos dimitir tranquilamente de pseudodemocracia.
ResponderEliminartenemos que exigir el sueldo que nos merecemos. Llevamos perdiendo poder adquisitivo muchos años. Pero la opinion publica no lo ve tan mal porque hay bastante funcionario que esta jodiendo nuestra imagen todos los dias. son una deshonra y una lacra. encima tienen la cara de pavonearse como intocables. en democracia NO HAY NADIE INTOCABLE. hablemos para que los ciudadanos lo sepan. los ciudadanos nos pagan. los ciudadanos tienen derecho a saberlo. punto.
ResponderEliminarQuejarse es fácil. Culpar a otros aún más fácil. Soy maestro (asturiano) en La Rioja. Aquí los Sindicatos han salido a la calle con los recortes y cuando acudí a las manifestaciones ... que decepción, éramos 400 personas. Ante la pasividad de los profesores la Junta de Personal Docente (todos los sindicatos) visitaron los Centros para promover otro tipo de protestas ... contestación en los Centros: estamos muy mal, pero no queremos movernos.
ResponderEliminarMi reflexión es la siguiente: en estos tiempos revueltos en los que vivimos está de "moda" criticar a los sindicatos (queda bien), pero no tendríamos que hacer autocrítica los maestros. Estamos siendo pasivos, conformistas, ... , y así nos luce el pelo.
En La Rioja, algunos Centros, en coordinación con los sindicatos planifican protestas: se acabaron todos los proyectos que tanto vende la Administración (calidad, biblioteca por la tarde, etc.). Para la PGA del año que viene lo JUSTO (este año no se puede hacer nada porque es de obligado cumplimiento). También se han publicado cartas en prensa explicando a todo el mundo (padres) la situación de la educación y cómo están influyendo los recortes en la educación de sus hijos.
Es poca cosa, pero algo es algo. El caso es que depende de nosotros/as, de nuestra participación.